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Quiet is the new loud

2014
  1. Quiet is the new loud 1
  2. Quiet is the new loud 2
  3. Quiet is the new loud 3
  4. Quiet is the new loud 4

Recientemente hablábamos de The sound of snow, la fría propuesta ambient del productor sueco Motionfield. Cuatro años después de aquella, Friberg ha puesto en marcha su propio sello, Autoload, y lo inaugura con este Quiet is the new loud: toda una declaración de intenciones de por dónde podrán ir las próximas publicaciones. Aunque el título del álbum coincide con el homónimo del duo noruego Kings of Convenience, se entiende perfectamente la elección del mismo: los cuatro temas que lo componen son un verdadero grito silencioso, un tour de force de sonidos calmos que golpean al oyente con toda su fuerza contenida.

El primer corte tiene una contundente duración de 26 minutos y está perfectamente representado en la cubierta del álbum: una misteriosa amalgama de sonidos sintéticos imitando a una naturaleza que bien podría ser la de un bosque sombrío, extendiéndose lentamente y sin una dirección definida. La primera mitad del tema está dominada por brillantes notas flotantes, sin una melodía clara pero manteniendo siempre la armonía, en un fluir de conciencia trasladado a las teclas del sintetizador; en la segunda mitad aparece una percusión minimalista en forma de pasos apenas percibidos que delatan una presencia humana, ausente en la mayor parte del disco. Como ya ocurría en The sound of snow, Friberg prefiere apartarse a un lado y dejar que sea la propia naturaleza la que tome el lugar central en el escenario de su música.

El segundo corte tiene a su vez dos mitades bien diferenciadas: en la primera Motionfield pone en movimiento las visiones provocadas con suaves loops de la caja de ritmos, mientras que la segunda es oscura, acuosa y profunda. Todo transcurre lentamente en Quiet is tne new loud: da la impresión de que no está ocurriendo apenas nada, y sin embargo no dejan de ocurrir cosas. El minimalismo de las melodías apenas esbozadas contrasta con la riqueza de sonidos, las múltiples capas y los cuidados efectos. De nuevo tenemos la comparación con lo natural, tan rico en detalles, los mismos que Motionfield ha trasladado a su obra.

En el tercer corte vuelve la presencia humana, esta vez en forma de coros de voces lejanas, apenas perceptibles, pero que dan a esta pieza una calidez inesperada en un artista que ha hecho del frío paisaje ártico su principal fuente de inspiración. Una calidez que no obstante es breve, pues el corte final vuelve a la rigurosidad y la paz helada del norte. Un profundo pad pulsante hace avanzar el tema como un lento desfile marcial: avanzar hacia ninguna parte, pues la atmósfera que se va creando nos hace volver poco a poco, sin darnos cuenta, sobre nuestros pasos. Como si no nos hubiésemos movido del bosque sombrío del primer tema. Como si las presencias intuidas no hubiesen sido más que ilusiones fantasmagóricas, productos del sueño o trucos de la luz entre las ramas.

Con Quiet is the new loud Petter Friberg ha hecho una declaración a voz en grito, tanto musical como conceptual.

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